martes, 7 de noviembre de 2017

SERGIO MORATE: CRONOLOGÍA DEL DOBLE CRIMEN DE CUENCA

- 6 de agosto de 2015. Desaparecen dos mujeres en Cuenca: Laura del Hoyo y Marina Okarynska, de 24 y 26 años respectivamente. Son amigas. También desaparece un exnovio de Marina, Sergio Morate. Se sospecha que él tiene algo que ver con las desapariciones, puesto que se sabe que ellas iban a recoger unas pertenencias al domicilio de Morate. Además, estuvo condenado por secuestro y agresión sexual.
- 12 de agosto 2015. Se hallan los cuerpos sin vida de las dos jóvenes semicubiertas por cal, en una poza en el nacimiento del río Huécar, a dos kilómetros de la población de Palomera, de donde son oriundos los padres de Morate y donde también tuvo secuestrada a su exnovia. Al parecer comentó a su familia días antes de la desaparición que quería marcharse a algún país que no tuviera tratados de extradición con España.
- 13 de agosto 2015. Morate es detenido en Lugoj (Rumanía). Tras una orden de búsqueda y captura vía Interpol, la policía española le seguía el rastro desde que cruzara la frontera por Portbou. Una vez en Francia conectó su teléfono móvil, que fue interceptada la señal por los investigadores hasta dar con él en Rumanía. La policía rumana asaltó la casa de un amigo del sospechoso, Istvan Horvath y su mujer Valeria donde se refugiaba Morate. Los tres fueron detenidos. Horvath salió en libertad a las pocas horas, aunque es sospechoso de encubrimiento.
- 2 de setiembre 2015. La Alta Corte de Casación y Justicia de Bucarest aprueba su entrega definitiva a España pese a la demanda de Morate de no ser extraditado puesto que cree que ya se le considera culpable del doble asesinato y no tendría un juicio justo. Asimismo, ha llegado a expresar que teme por su vida.
- 5 de setiembre. Es extraditado a España.
- 6 de setiembre. Comparece ante el juez en Cuenca y se acoge al derecho de no declarar.  Se le decreta prisión provisional comunicada y sin fianza, por lo que ingresa en el Centro Penitenciario Madrid VII, de Estremera.
- 23 de octubre 2017. Se inicia el juicio contra Morate. Se niega a declarar. Durante una semana tendrán lugar varias sesiones, en las que diversos amigos y familiares, tanto de las víctimas como del acusado, y demás peritos forenses y policiales aportarán pruebas del caso. Los informes de las autopsias dictaminan que Marina fue golpeada con un objeto contundente antes de ser estrangulada por una brida. Laura, al presenciar el crimen, probablemente intentó huir pero tras darla alcance Morate y forcejear con él, corrió idéntica suerte que su amiga, siendo asesinada de la misma forma.
- 26 de octubre 2017. Durante la cuarta sesión del juicio, la prueba clave que puede condenar a Morate es una garrafa de agua encontrada en el lugar donde fueron enterrados los cuerpos de Laura y Marina, la cual contiene ADN del acusado en la boquilla, de la que pudo beber.
- 29 de octubre 2017.  El jurado popular que juzga a Morate, lo declara culpable por unanimidad.
- El 7 de noviembre de 2017, la Audiencia Provincial de Cuenca condena a Sergio Morate a un total de 48 años de prisión por el doble asesinato a Marina Okarynska y Laura del Hoyo. Por el primer crimen cumplirá 25 años de condena, la pena máxima legal, con el agravante de parentesco y género. Por el segundo, 23 años.

sábado, 26 de agosto de 2017

LA MATANZA DE PUERTO HURRACO

Las vacaciones estivales estaban dando los últimos coletazos en muchos rincones de España. Miles de ciudadanos se disponían a regresar de los lugares donde habían descansado, de sus pueblos de origen que abandonaron en su día para emigrar, como es el caso de Puerto Hurraco, que se teñiría de rojo por una noche y de oscuro para siempre.

La noche del 26 de agosto de 1990, los hermanos Izquierdo armados con sus respectivas escopetas de caza bajaban andando y en silencio por la calle Carrera, provenientes de su residencia en Monterrubio de la Serena, a 10 kilómetros de Puerto Hurraco, dispuestos a perpetuar reminiscencias de aquella España gris de antaño, la de los ajustes de cuentas por tierras, venganzas, honores, desamores o quien sabe si todo a la vez. Pocos minutos después de las diez de la noche, y a sabiendas de que a esa hora buena parte de los habitantes de la pedanía y por ende de la familia Cabanillas se encontraban en la calle, Emilio y Antonio se detuvieron en la confluencia con la plaza del pueblo y dispararon varias veces sobre dos niñas, Encarnación y Antonia Cabanillas, de 14 y 12 años, hijas de su mayor enemigo, Antonio Cabanillas, que mueren en el acto. El siguiente en sufrir los disparos fue Manuel Cabanillas cuando iba a auxiliar a las niñas. Disparaban contra toda persona que se moviera, con el objetivo de aniquilar al máximo de personas posible del pueblo.

De pronto, los disparos cesaron. Entonces algunos vecinos salieron de las casas o de cualquier otro refugio improvisado donde se habían podido esconder e intentaron auxiliar a las víctimas, pero los “cazadores” abrieron fuego otra vez sobre todo aquel que se prestara a ayudar.

Jesús Cabanillas, se encontraba en el coche esperando a su padre, Manuel. Al escuchar los disparos, los gritos y gente correr vio como su progenitor y otro hombre caían abatidos por los tiros. Salió del vehículo y se refugió en casa. Cuando callaron las escopetas, salió y recogió a sus familiares heridos para trasladarlos al hospital de Don Benito. Casi al unísono, varios habitantes del lugar llamaron a la Guardia Civil de Monterrubio de la Serena para avisar de lo sucedido. Dos agentes acudieron rápidamente al lugar, pero también fueron recibidos por los disparos de los Izquierdo, hiriéndolos de gravedad, tras lo cual los hermanos asesinos huyeron hacia los montes cercanos. Poco después se desplegaron más de doscientos guardias civiles en la zona. Un helicóptero, agentes a pie, a caballo, en coche…recorrieron toda la noche los montes de la Serena para dar con el paradero de los asesinos, a los que dieron caza a las ocho y media de la mañana, que sin oponer resistencia fueron detenidos.

Juicio y sentencia

El juicio se celebró los días 17 y 18 de enero de 1994 en el que una de las cuestiones más importantes que se debatían hasta la fecha es si serían declarados dementes o no. El Tribunal, al respecto declaró que “no son enfermos mentales y su inteligencia está dentro de lo normal, hecho que ha quedado corroborado por la circunstancia de que eran capaces de manejar un rebaño de ovejas de unas mil cabezas. También tenían fincas arrendadas consiguiendo, a pesar de la crisis por la que atraviesa el campo, poseer una cartilla de ahorros con unos diez millones de pesetas”.

Además, el juez también destacó que los acusados vivían en un grupo cerrado con otros miembros de la familia sin apenas contacto social con otras personas y que esto les llevó a alimentar sus propias fobias y obsesiones que aumentaron en 1984 tras la muerte de su madre a causa de un incendio en su casa, que atribuyeron a la familia Cabanillas, con los que estaban enemistados desde hacía muchos años, llegando a odiar a todo el pueblo. Aunque también destacó "un primitivismo cultural y un empobrecimiento afectivo que determina el desprecio por la vida humana".

Los dos hermanos confesaron ser los autores. En ningún momento negaron los hechos, es más en sus declaraciones siempre admitieron ser los autores y que en caso de no ser detenidos hubieran regresado al pueblo tras su huida al monte para matar a más personas.

Emilio Izquierdo, de 59 años de edad y Antonio Izquierdo, de 55 fueron condenados a una pena de 684 años de prisión y 300 millones de pesetas de indemnización a las víctimas, por la muerte de nueve personas y otras seis heridas.

Las hermanas Izquierdo

Otro punto de controversia que tuvo el suceso fue la posible intervención indirecta en los crímenes de las hermanas de Antonio y Emilio, Luciana y Ángela, que tras lo ocurrido huyeron por miedo a posibles represalias de la gente del pueblo, pero fueron detenidas días después en la estación de Atocha de Madrid. La fiscalía, en un principio las imputó por un delito de inducción en los crímenes perpetrados por sus hermanos pero dos años después, el juez no encontró pruebas para condenar a las acusadas, aunque fueron recluidas en una institución psiquiátrica al ser diagnosticadas de trastorno paranoide delirante compartido.

Los antecedentes

El odio que fueron larvando los cuatro hermanos Izquierdo se remontaban a los años 50 del pasado siglo -hay quienes dicen que incluso mucho antes- y comenzaron por una disputa por las lindes de unas tierras de cultivo, sembrando así un rencor que perduraría durante cuatro décadas.

Amadeo Cabanillas y Luciana Izquierdo vivieron un romance, llegando incluso a prometerse, según algunas fuentes, y según otras no hubo tal romance, sino rechazo de Amadeo sobre Luciana. Aún así, parece ser que Luciana se sume en una profunda depresión y Jerónimo jura vengar el honor de su hermana. Un día, aprovechando la oscuridad de la noche –como hicieran sus hermanos 23 años después- asaltó a Amadeo en plena calle dándole muerte. Fue condenado a 14 años de prisión.

Diecisiete años después, la madre de los Izquierdo moría en un incendio en su propia casa de Puerto Hurraco, al parecer provocado pero sin que se pudiera demostrar quién lo hizo –se sospecha que fueron las hermanas Izquierdo, con el objetivo de inculpar a los Cabanillas- considerando los hijos de la fallecida un acto de venganza de los Cabanillas encubiertos por todo el pueblo, por lo que se reservaban el turno de represalia.

Poco después de recobrar la libertad, Jerónimo intentó asesinar a Antonio Cabanillas, clavándole un cuchillo en el cuello como venganza por la muerte de su madre. Fue recluido en un psiquiátrico el 8 de agosto de 1986 por este hecho, suicidándose nueve días después.


El fin de los Izquierdo

Luciana Izquierdo, la mayor de los hermanos, la personalidad más fuerte del clan y de gran influencia para ellos, falleció en el psiquiátrico de Mérida a la edad de 77 años, el 13 de enero de 2005, por causas naturales.

Meses después del fallecimiento de Luciana, Ángela muere también por causas naturales a la edad de 64 años.

Emilio Izquierdo falleció el 13 de diciembre de 2006, a la edad de 72 años, en el módulo de enfermería de la prisión de Badajoz, por problemas de corazón que arrastraba desde hacía un tiempo.

El 25 de abril de 2010 muere Antonio Izquierdo, con 72 años. Se suicidó en el módulo de enfermería de la cárcel de Badajoz, ahorcándose con unas sábanas anudadas.

Los cinco hermanos Izquierdo no tuvieron descendencia. Su linaje acabó con la muerte del último de los hermanos, Antonio, por lo que no pudieron dejar en herencia el odio que llevaron durante toda su existencia.



sábado, 19 de agosto de 2017

FREDY ARMANDO VALENCIA: EL MONSTRUO DE MONSERRATE

Fredy Armando Valencia, de 34 años de edad, un colombiano indigente de Bogotá fue detenido el domingo 29 de noviembre de 2015, cuando la policía fue alertada por unas personas que estaban construyendo un cambuche (chabola) en una zona de los cerros de Monserrate, al sentir un olor nauseabundo. Al personarse los policías y registrar el lugar, encontraron el cuerpo de una mujer en estado de descomposición.

Tras rastrear el lugar dieron con los restos óseos de tres mujeres más descuartizados en un cambuche habitado por Freddy Armando, quien confesó ser el autor de estos crímenes y de otros tres.

Las víctimas corresponderían a mujeres indigentes y toxicómanas menores de 30 años, a quienes el asesino conocía en algún barrio marginal de Bogotá, donde se ofrecía a proporcionarles ayuda, dándoles cobijo a cambio de sexo. Las que no aceptaban eran asesinadas.
Fredy Armando Valencia, apodado el 'monstruo de Monserrate'.
Foto: Twitter @PoliciaBogota
Fuentes policiales aseguraron que Freddy es un hombre violento, perteneciente a una familia acomodada, sin antecedentes penales y con estudios universitarios.  Al parecer tras un desengaño amoroso, comenzó a consumir drogas exageradamente y que le llevaron a vivir en la indigencia. Su madre falleció y desde hace unos años no mantiene relación alguna con su padre y hermana.

En mayo de 2017, Fredy Armando Valencia fue condenado por un tribunal colombiano a 36 años de prisión por el asesinato de 8 mujeres. Seis de ellas pudieron ser identificadas en las autopsias practicadas por los forenses, no así las otras dos víctimas, debido al deterioro y descomposición de los cuerpos.




Fuentes:
https://www.minuto30.com/condenan-a-36-anos-de-carcel-al-monstruo-de-monserrate-por-asesinar-a-ocho-mujeres-en-bogota/393538/



lunes, 7 de agosto de 2017

IAN BRADY & MYRA HINDLEY: LOS ASESINOS DEL PÁRAMO

Por fin Ian consumaría lo que debía ser su fantasía final. Su perversa mente había ido construyendo lentamente con el tiempo, lo que él llamaba el ‘placer supremo’. Su pareja iba a ser la cooperadora necesaria para alimentar su sed sádico-sexual.

Ella iría con la furgoneta delante, él detrás con la motocicleta. La primera víctima fue Pauline Reade, de 16 años de edad. Myra la persuadió para que subiera al coche. Le dijo que había perdido un guante y que la necesitaba para ayudarla a encontrarlo, a cambio le regalaría algunos discos de música. La joven accedió. Poco después fue agredida sexualmente a la vez que torturada hasta que Brady le cortó la garganta. Finalmente la enterraron en la pradera de Saddleworth. Al regresar, lavaron el coche para no dejar huella. El arma asesina y la ropa de la víctima fueron quemadas.

Myra que siempre complacía a Ian, fuera cual fuera su petición, creía que esta vez su pareja iba a estar si cabe más contenta. Pero no fue así, Ian enfrió su relación con Myra. Empezó a visitar el bar gay “Rembrandt”, en Manchester. A su regreso, tan sólo le dijo a Myra que la próxima víctima debía ser más joven. Pauline había ofrecido demasiada resistencia.

Cuatro meses después, el atardecer del 23 de noviembre de 1963, John Kilbride, de 12 años desapareció en un mercado de Ashton-under-Lyne (Lancashire). Hindley y Brady se ofrecieron para llevar al chaval a casa con su vehículo, con el pretexto de que sus padres estarían preocupados por él. Como la anterior víctima, fue violado, asesinado y enterrado.

El 16 de junio de 1964, recién cumplidos los doce años, Keith Bennett desapareció cuando se dirigía a casa de su abuela en Longsight, Manchester. Hindley lo atrajo hacia su vehículo, donde Ian aguardaba en la parte trasera, pidiendo ayuda para cargar unas cajas; después ella prometió llevarlo a casa. La realidad era otra. El muchacho fue violado y asesinado en un paraje de Saddleworth Moor.

Poco más de medio año después, el 26 de diciembre de 1964, Myra y Ian fueron a un recinto ferial en busca de otra víctima. Encontraron a Lesley Ann Downey, de 10 años. Cuando se aseguraron que estaba sola, se acercaron y deliberadamente dejaron caer algunos paquetes cerca de ella. Seguidamente, la convencieron para que les ayudara a llevar la compra a su casa. Una vez allí, fue amordazada y forzada a posar para fotografías mientras era agredida, asesinada y después, enterrada.

La tarde del 6 de octubre de 1965, Hindley y Brady se dirigieron a la estación central de Manchester. Ella esperó en el coche mientras él se dirigió a secuestrar a una nueva víctima. Minutos después, Ian accedió al vehículo con Edward Evans. Fueron a su casa y una vez allí Ian llamó por teléfono a su cuñado, David Smith para que viniera a recoger unas botellitas de licor en miniatura que tanto le gustaban. Una vez en casa de la pareja asesina, observó como Brady asesinaba al muchacho con un hacha. El chico era corpulento, y luchó inútilmente por su vida. Brady se torció un tobillo en un forcejeo por lo que acordó con su cuñado que a la mañana siguiente le ayudaría a transportar el cuerpo. Smith salió horrorizado de allí. Por la madrugada, decidió llamar a la policía desde una cabina telefónica cercana y contar lo ocurrido.

La detención

La mañana del 7 de octubre de 1965, poco después de la llamada de Smith, el superintendente Bob Talbot de la policía de Cheshire, junto con otro oficial se presentaron en casa de Brady. Se identificaron como policías y pidieron permiso para entrar ya que les habían avisado por unos disparos de escopeta ocurridos en la zona y estaban comprobando en las viviendas de la zona las armas que pudieran haber. Brady les dejó pasar sin problema y registraron la casa. Al llegar a la habitación donde estaba el cuerpo de Evans, comprobaron que estaba cerrada con llave. Pidieron a Brady que abriera la puerta. No le sirvió de nada la excusa de que la llave estaba en su lugar de trabajo. Cuando abrió, los oficiales vieron horrorizados la escena.

Brady quedó detenido, no así Myra que quedó en libertad con cargos. Los dos alegaron que fue un accidente tras una pelea con el chico. También intentó inculpar a su cuñado.

En el registro posterior de la vivienda, encontraron fotografías de índole sexual y una grabación de 13 minutos de Lesley Ann Downey gritando y pidiendo ayuda. Además, encontraron un libro escolar con el nombre de John Kilbride y otras fotografías de Saddleworth Moor, donde habían sido enterrados los otros cuerpos, lo que hizo sospechar a los investigadores que habrían más víctimas y el lugar donde podrían estar enterradas. Ciento cincuenta policías fueron llamados para buscar en el páramo. Los asesinos fueron llevados en varias ocasiones para que confesaran los lugares exactos donde enterraron a las víctimas. Myra señaló en una de las ocasiones los sitios elegidos por su compañero para enterrar los cuerpos.

El 16 de octubre de 1965 la policía localizó el cuerpo de Lesley Ann Downey. Cinco días después descubrieron el cuerpo de John Kilbride. Con la llegada del frío, se cancelaron las búsquedas en noviembre.

La sentencia

El juicio duró 14 días, iniciándose el 19 de abril de 1966. Ian Brady fue hallado culpable de los tres asesinatos sobre Downey, Kilbride y Evans, y Myra Hindley de asesinar a Downey y Evans. Los dos fueron condenados a cadena perpetua. Al finalizar el juicio, el juez Fenton Atkinson describió los asesinatos como un “caso verdaderamente horrible” y señaló a los culpables como “dos sádicos asesinos de la máxima depravación”. Afirmó que Brady era “malvado más allá de lo imaginable” y que no veía ninguna posibilidad razonable de reforma, no así pensaba de Hindley, de quien dijo que podría llegar a reinsertarse “una vez estuviera fuera la influencia de Brady”.




La investigación posterior

En 1985, la policía del Gran Manchester (GMP) reabrió el caso, después que Brady confesara a Fred Harrison, un periodista del ‘The Sunday People’, que también había asesinado a Pauline Reade y Keith Bennett, algo que la policía sospechaba, aunque no tenían ninguna pista que llevara a inculpar a Brady.

Los investigadores se centraron más en Myra Hindley y la interrogaron. El punto de partida era enseñarle las fotografías encontradas en la casa de los asesinos cuando fueron detenidos, aquellas en las que aparecían los páramos de Hollin Brown Knoll y Shiny Brook, aunque no recordó si allí pudieran estar enterrados los cuerpos de las demás víctimas. Myra, ante el temor de que Ian acabara cooperando con la policía, quería asegurarse de que sólo ella pudiera obtener algún tipo de beneficio y que no fuera perjudicada, por lo que accedió a visitar el lugar y realizar una reconstrucción de los hechos.

Myra hizo dos visitas. La primera el 16 de diciembre de 1986 en Saddleworth Moor. La segunda en marzo de 1987 en Hollin Brown Knoll y Hoe Grain fue donde ella recordó estar sentada al lado donde Brady estaba enterrando a la primera víctima, Pauline Reade. Desde allí podía ver las rocas de Holloon Brown Knoll.

Finalmente, el 1 de julio de 1987, después de más de 100 días de búsqueda, encontraron el cuerpo de Pauline Reade a tan sólo 90 metros del lugar donde fue hallado el cadáver de Lesley Ann Downey. Tras el hallazgo de Reade, Ian Brady se ofreció para colaborar en la búsqueda de la única víctima que faltaba por localizar, pero las dos ocasiones en las que visitó el páramo, no se implicó en la búsqueda, alegando que el lugar había cambiado demasiado, y la segunda vez que, el 1 de diciembre de 1987 fue incapaz de localizar la tumba.

En 2003 se lanzó la Operación Maida, y se volvió a buscar el cuerpo de Keith Bennett. Ayudándose de equipos sofisticados de rastreo, incluyendo un satélite de búsqueda por movimiento del suelo. El 1 de julio de 2009 finalizaron la batida alegando los investigadores que “sólo un gran avance científico o nueva evidencia reiniciaría la búsqueda”, aunque el hermano de la víctima, Alan Bennett afirmara que nunca dejará de buscar su paradero.

Myra Hindley

Myra Hindley nació en Crumpsall (Manchester), el 23 de julio de 1942. Fue maltratada en su infancia por su padre, alcohólico. La situación económica de la familia era precaria, y Myra fue enviada al cuidado de sus abuelos. Su infancia y adolescencia transcurrió dentro de la normalidad hasta que conoció a Ian Brady en Millwards, la misma compañía donde trabajaba Brady. Pronto se enamoró de él, y el amor se convirtió en obsesión. Poco a poco se fueron aislando de su entorno y empezaron a delinquir juntos, concretamente a atracar bancos. Hindley afirmó que Brady comenzó a hablar de “cometer el asesinato perfecto” en julio de 1963. Ya en aquella época estaba totalmente abducida por la personalidad de su novio. Había leído “Mein Kampf”, todo sobre el Marqués de Sade y mucha literatura nazi, además de teñirse el pelo rubio y vestir ropa alemana para complacerle, y aceptar una relación sexual basada en el sadomasoquismo.

El 15 de noviembre de 2002 muere de un paro cardíaco, tras una enfermedad pulmonar.

Ian Brady

Ian Brady nació en Glasgow, el 2 de enero de 1938. Su madre, Margareth Stewart era soltera. La identidad del padre nunca fue confirmada. La madre de Brady siempre dijo que murió tres meses antes de dar a luz. El pequeño Ian apenas tuvo su afecto, ya que contando con pocos meses de vida lo dejó al cuidado de unos amigos que eran padres de cuatro niños, aunque lo visitaba a menudo durante su infancia. Creció siendo un niño problemático. En su adolescencia tuvo varios trabajos, y ya con 17 años atesoraba un buen curriculum de delitos menores. A esa edad fue puesto en libertad condicional después de cumplir una pena, con la condición de que viviera con su madre en Manchester. Margareth, por aquel entonces estaba casada con Patrick Brady –de quien Ian tomó el apelldio-, quien le proporcionó un trabajo. Después de cometer varios delitos más, decidió estudiar contabilidad y entró a trabajar como oficinista en una compañía de distribución de productos químicos. Era considerado por sus colegas como un tipo raro y de hecho lo era. Por aquel entonces se dedicó a la lectura del “Mein Kampf”, de Hitler –al que idolatraba-, además de las atrocidades nazis.

En 1985, después de casi veinte años en prisión fue declarado enfermo mental y trasladado a una institución psiquiátrica de Broadmoor, donde permaneció hasta el día de su fallecimiento, el 15 de mayo de 2017. Murió tras una larga enfermedad, llevándose a la tumba el secreto del lugar donde enterró a Keith Bennett.


martes, 13 de junio de 2017

ZHANG YONGMING: EL DESCUARTIZADOR DE YUNNAN

Los gritos de auxilio del joven Jianyuan, alertaron a algunos vecinos de la población de Nanmen que rápidamente acudieron al lugar donde el chico estaba siendo estrangulado con un cinturón por Yongming, un agricultor de la zona. Gracias a la rápida intervención de los lugareños, Jianyuan, de 16 años salvó su vida.

La policía detuvo a Yongming, pero sorprendentemente fue puesto en libertad al poco tiempo, creyendo su versión, el cual dijo que estaba jugando con el chico y que éste era retrasado mental.  Pero faltaba poco para su detención definitiva.

Pese a que durante cinco años fueron denunciadas las desapariciones de numerosos adolescentes en la provincia china de Yunnan, no fue hasta mayo de 2012 que el Ministerio de Seguridad Pública no inició las investigaciones, cuando varios vecinos de Yunnan, avisaron a las autoridades de que Zhang Yogming colgaba unas sospechosas bolsas de plástico en el patio de su vivienda, de las que sobresalían huesos.

Cuando los investigadores llegaron a la casa de Yongming, no daban crédito a lo que encontraron: numerosos restos humanos, entre ellos globos oculares conservados en botellas con alcohol, un secado de carne humana, que posteriormente vendía en el mercado local como carne de avestruz, y otras partes enterradas incineradas y desmembradas que servían para alimentar a sus perros. Además, hallaron tarjetas teléfonicas y otros objetos personales pertenecientes a personas desaparecidas.



El caso estuvo envuelto de polémica, ya que Yongming fue puesto en libertad en 1997, tras 18 años de condena por homicidio. El asesino estuvo encarcelado desde 1979, con una condena a muerte, que posteriormente fue conmutada por cadena perpetua que tampoco cumplió. Tras su puesta en libertad, le fue otorgada unos acres de tierra en el pueblo donde residía y un salario de subsistencia. Después sembró de terror la provincia, asesinando a numerosas personas que caminaban solas por las carreteras de Yunnan, a las cuales estrangulaba con un cinturón. Se calcula que pudo haber asesinado a una veintena de personas, la mayoría hombres jóvenes y niños, aunque solamente se pudieron probar 11 muertes.

Zhang Yongming, de 56 años de edad, nunca mostró arrepentimiento por los crímenes cometidos. Fue sentenciado a muerte y ejecutado el 10 de enero de 2013. Numerosos cargos policiales fueron destituidos por la pasividad y negligencia en el caso.



martes, 18 de abril de 2017

BULELANI MABHAYI, EL MONSTRUO DE THOLENI

No es de extrañar que el poblado sudafricano de Tholeni sea conocido como “pueblo de la muerte” por el elevado número de crímenes que se cometen en el lugar, y por ende tampoco es raro que de allí surgiera uno de los mayores asesinos seriales de la historia del país más meridional del continente africano.

El criminal abordaba a sus víctimas –todas mujeres y niños- en sus propias casas, y siempre asegurándose de que vivían solas, sin hombres que habitaran en ellas. Para matarlas usaba machetes o hachas. Después de los asesinatos de Sinazo Mbeki y sus dos nietos en 2010, los investigadores comenzaron a relacionar los crímenes con otros cometidos anteriormente en Tholeni, por lo que ya no eran casos aislados, sino que ahora buscaban a un asesino en serie. Durante una redada detuvieron a varios sospechos, entre ellos se encontraba Mabhayi, pero no obtuvieron pruebas concluyentes y lejos de asustar al criminal, éste siguió matando en el mismo poblado como si nada.


Bulelani Mabhayi, de 38 años fue arrestado tan sólo seis horas después de cometer su último asesinato, el 11 de agosto de 2012. El asesino se dejó un zapato en el lugar del crimen, lo que llevó a su detención. La policía se abalanzó sobre él mientras dormía una siesta en su domicilio, situado en el mismo pueblo donde sembró el terror durante cinco años, cometiendo 20 asesinatos y 16 violaciones.

El 27 de agosto de 2013 fue condenado a varias cadenas perpetuas, después de declararse culpable de 20 asesinatos y 16 violaciones, admitiendo el reo ser el responsable de todos y cada uno de los crímenes cometidos.



martes, 28 de febrero de 2017

MASACRES ESTUDIANTILES (XII): ATAQUE AL INSTITUTO SAN PIO X

No se había recuperado aun la sociedad canadiense del ataque a la escuela de Brampton en mayo de 1975, cuando el 27 de octubre de ese mismo año, otro estudiante, esta vez en la capital del país, Ottawa, atacó su propio instituto.

Robert Poulin, un estudiante de 18 años de edad, era un chico aparentemente normal. Provenía de una familia de clase media, de padre militar y madre enfermera. Tenía tres hermanas, dos más mayores y otra más pequeña que él. El chico tuvo varios trabajos en los que se le recuerda como un buen empleado y sacaba buenas notas en el instituto. En el ámbito social Robert tenía su grupo de amigos. En definitiva era un chico aparentemente normal, aunque había algo que le frustraba: no tenía suerte con las chicas. Estaba acomplejado por una anomalía en el pecho y es que padecía de ‘tórax en quilla’ o dicho vulgarmente “pecho de paloma”, además de tener un defecto en la visión (usaba gafas de “culo de botella”).

Su meta profesional era llegar a ser piloto de combate, como su padre. Se alistó en la milicia Cameron Highlanders pero más tarde fue rechazado en su intento por ingresar en la escuela de oficiales, principalmente por su inmadurez. Debido a ello, Poulin entró en un profundo estado de depresión, sacando a la luz su lado más oscuro.

A las 14:30 horas, del 27 de octubre de 1975, Robert Poulin entró en el instituto donde estudiaba, San Pío X. De una patada abrió la puerta de una aula y comenzó a disparar con una escopeta de cañones recortados. Después de cargar cuatro veces y disparar otras tres contra sus compañeros, el último tiro de gracia se lo reservo para sí mismo, en el pasillo, sobre su cabeza. Cinco estudiantes fueron heridos y uno no sobrevivió, además del propio Poulin.

Antes del tiroteo, Poulin secuestró a una amiga suya, Kim Rabot, a la que ató a su cama, agrediéndola sexualmente para luego matarla a puñaladas.
Posteriormente, la policía en un registro efectuado en su habitación pudo comprobar que estaba obsesionado con el sexo y la pornografía. Encontraron un total de 250 revistas y libros pornográficos, cuatro juegos de esposas, una caja repleta de ropa de mujer, una muñeca hinchable, un vibrador, y una lista con los nombres de 18 chicas. Aunque no habían prueblas concluyentes, varias de esas niñas habían recibido llamadas telefónicas obscenas que se detuvieron después del suicidio de Poulin. También hubieron denuncias sobre agresiones e intentos de violación en un bloque de pisos, por parte de un joven que ocultaba su rostro con un pasamontañas, cuya descripción física correspondía con la de Poulin.

Un diario personal de Robert también fue encontrado, en el que se podía leer los deseos del joven por violar a alguna chica, y que cuando lo hiciera cubriría su cabeza con un pasamontañas, además de sus tendencias suicidas, ya que veía la muerte como algo positivo, que calificó de “verdadera felicidad” y en la que deseaba además que asaltaran su propia casa y la quemaran porque deseaba que su familia sufriera.










lunes, 30 de enero de 2017

EL ASESINO DE GUARNE

Jaime Martínez Betancurt, de 44 años de edad, fue condenado el 20 de enero de 2017 a 42 años de prisión por haber asesinado a cuatro personas, entre ellas su esposa, Natalia García Gil, y los hijos de ésta, de ocho y cinco años, respectivamente, además de otra mujer, María Gladis Arango, que podría ser su amante.
Foto: Fiscalía de Colombia
La detención del asesino se produjo en junio de 2016, tras la denuncia por parte de los familiares de la desaparecida María Gladis. Tras las pesquisas de la policía por la zona de Guarne -donde residía la mujer-, dieron con un testigo que la vio con un agricultor del lugar. Tras contactar con el hombre, éste confirmó a la policía que había se había encontrado con ella pero que se fue y no la había vuelto a ver. Pero el rastreo de la tarjeta ‘sim’ del teléfono móvil de la desaparecida lo ubicaron en el domicilio del agricultor. Al personarse nuevamente los investigadores en la finca donde trabajaba, el hombre confesó los cuatro asesinatos, que se encontraban enterrados en una fosa. Al parecer, las víctimas fueron ahorcadas con una cuerda de nylon. El asesino, Jaime Martínez, declaró haber sido el autor de otros 16 asesinatos, aunque a día de hoy no se han encontrado otras víctimas que se le puedan atribuir a Martínez Betancurt, aunque sí se hallaron numerosas prendas de ropa de mujer, varios teléfonos móviles y otras tantas tarjetas ‘sim’.

En poder del asesino se encontraron varias joyas, objetos personales y los teléfonos móviles de las dos mujeres asesinadas, que utilizó para advertir a sus familiares de que éstas estaban bien, una vez ya les había dado muerte, y así tratar de ocultar los asesinatos.




Fuentes:


viernes, 13 de enero de 2017

MIJAIL POPKOV: EL DEPREDADOR DE SIBERIA

Desde noviembre de 1994 hasta el año 2000 se cometieron 29 asesinatos brutales sobre mujeres en la región siberiana de Irkutsk. Sus cuerpos aparecieron en diversas zonas boscosas en las proximidades de la ciudad rusa de Argansk. La investigación policial que llevó varios años, determinó que fue obra de un mismo autor, a pesar de la multitud de instrumentos utilizados para finar a las víctimas, el ‘modus operandi’ era muy similar: las mujeres fueron obligadas a desnudarse, para luego ser violadas y asesinadas. A golpe de hacha, acuchilladas, mediante punzón, destornillador, una estrangulada con soga, y otras con la mezcla de varias herramientas.

La mayoría de víctimas eran mujeres jóvenes, entre el rango de 19 a 28 años. Una tenía 15 años y otras cuatro de entre 35 a 40. Eran de estatura media (155-170 cm) y propensas a tener sobrepeso. Todas se encontraban ebrias en el momento de la muerte, menos una, la única que no fue violada. Una de ellas fue quemada después de muerta.

Pese a todo no se encontró a ningún sospechoso y el caso se cerró en 2001. El caso se reabrió un año después, y tras una lenta investigación que llevó diez años más, se tomó muestras de ADN a más de 3500 sospechosos. La ardua labor llevó a la detención en junio de 2012 del autor, al que se le acusó en su momento de tres violaciones y asesinatos.


El policía asesino

Mijail Popkov, nacido en 1964 era un oficial de policía retirado en el momento de su detención. Confesó ser el autor de los asesinatos. Según su misma declaración, se valía de su condición de policía y mediante un coche patrulla se ofrecía para llevar a las mujeres a su destino. Además añadió que las había seleccionado previamente porque quería limpiar las calles de prostitutas. Después las agredía sexualmente y las asesinaba.

El 31 de octubre de 2013, fue acusado de 22 asesinatos y dos intentos de asesinato. El 14 de enero de 2015, el Tribunal Regional de Irkutsk condenó a Popkov a cadena perpetua, aunque el asesino declaró haber matado a una docena de mujeres más.

En su momento, los investigadores no creían en la afirmación de Popkov, más bien lo atribuían a la egolatría y el afán de notoriedad que caracterizan a los psicópatas pero el hallazgo de nuevas víctimas, incrementó el total de mujeres asesinadas por este depredador siberiano a 47.

Por ello, la investigación a día de hoy no ha cesado dos años después, tras una nueva confesión de Popkov en la que admite haber dado muerte a un total de 81 mujeres. Por el momento la policía le atribuye 12 asesinatos más. De ser así se convertiría en el asesino en serie más prolífico de Rusia con 59 muertes a sus espaldas y uno de los mayores del mundo, a la espera de que el número total de víctimas pueda ser aun mayor.




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